Inteligencia Emocional

Inteligencia Emocional

Analizando por separado los dos términos que componen "Inteligencia Emocional" se diría lo siguiente: 

Inteligencia:

Durante mucho tiempo este término ha sido utilizado para referirse únicamente a la habilidad cognitiva de aprender y razonar, es decir, recopilación de información para su posterior aprendizaje y razonamiento. Hoy en día existen diferentes tipos de inteligencia: la práctica (cotidiana y social), la creativa y la analítica (emocional y cognitiva).

Emoción:

​Los psicólogos Schachter y Singer (1962), definen la emoción como el catalizador que impulsa a la acción, mientras que John Mayer la entiende como una respuesta mental organizada a un evento que incluye aspectos psicológicos, experienciales y cognitivos.

A nivel social, la IE puede también definirse como la capacidad que tiene el ser humano para relacionarse con otras personas, la habilidad para percibir, entender, razonar y manejar las emociones de uno mismo y de los demás.

Además de ser conscientes de las emociones y de cómo estas afectan e interactúan con las denominadas inteligencias tradicionales, la inteligencia emocional es también el manejo de las emociones en todo su abanico:

  • Percepción de las Emociones
  • Comprensión de las emociones
  • Manejo de las Emociones
  • Uso de las emociones

La Inteligencia Emocional puede desarrollarse con entrenamiento y llegar a mejorar considerablemente a lo largo de toda la vida. No lleva carga genética. Comienza a desarrollarse y tomar forma durante la infancia, continuando su desarrollo a lo largo de toda la vida, especialmente si trabajamos en ello.

5 CONSEJOS PARA MEJORAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

  1. Aprender a leer las señales verbales y no verbales
  2. Mantener la calma bajo presión
  3. Enfrentar las emociones eliminar los pensamientos negativos
  4. Compartir los sentimientos más íntimos con alguien especial
  5. Establecer nuestros límite adecuadamente

Algunos de los componentes de la Inteligencia Emocional son:

AUTOCONCIENCIA: Es la capacidad de reconocer y comprender nuestras propias emociones, sentimientos y estados de ánimo para analizar posteriormente su efecto en nuestro entorno. Tarea que se antoja ardua, no por el continuo fluir de pensamientos, sino por la existencia de emociones que fluyen paralelamente al de los pensamientos y si NO estamos atentos pasarán desapercibidos sin que hayamos sido conscientes de ellos.

Ser conscientes de nuestras emociones requiere prestar la atención debida a los estados de ánimo internos y a nuestras reacciones en sus distintas formas de expresión: pensamiento, respuesta fisiológica, conducta... relacionándolas con los estímulos que las provocan.

Esta falta de conciencia es la razón por la que a veces, sin saber por qué, tenemos sensaciones (instintos) que nos avisan de que algo no debemos hacer, lo que coloquialmente decimos con que “me da mala espina” y aunque la mayor parte de las veces nos encontramos perdidos en un mar de pensamientos sobre el trabajo, la cena de esta noche, el cumpleaños de nuestro hijo o sencillamente la multitud de actividades pendientes que nos quedan por hacer, es importante escuchar tanto a nuestros instintos como a nuestra mente racional pues podrían estar aportándonos valiosa información que se pierde por el camino.

Las personas con una fuerte autoConciencia son honestas consigo mismas y con los demás

Las decisiones de las personas autoConscientes suelen ser acordes con sus valores

AUTO-REGULACIÓN: Teniendo en cuenta que en la raíz de cada emoción existe un impulso, la autorregulación es la capacidad de controlar las emociones redirigiendo esos impulsos. No se trata de reprimir nuestras emociones, sino de mantenerlas en un equilibrio, ya que todas tienen su función y utilidad, por ello podemos aprender de las experiencias con el simple hecho de cambiar nuestra forma de reaccionar en cualquier circunstancia.

MOTIVACIÓN: Es el impulso a tener logros mas allá de las expectativas, pasión por alcanzar un objetivo que va más allá del status y del dinero. La habilidad de saber motivarnos,  o el optimismo, son algunos de los requisitos imprescindibles que nos impulsan para la consecución de metas o tareas complejas. El optimismo importa mucho en lo que se refiere a cómo nos va en la vida pues siempre en nuestro camino surge un obstáculo que dificulta alcanzar nuestro objetivo.

Para la psicología, el entusiasmo es una combinación de motivación y optimismo y es posible desarrollarlo a lo largo de los años. No se ve y no se toca pero se siente. Es como una energía que nos llena, nos moviliza, nos activa y nos acelera para llegar a nuestra meta.

EMPATÍA: Es la capacidad de reconocer y considerar las emociones de los demás. Saber lo que siente el otro sin que nos lo comunique con palabras. En cierta manera es sentir como propios los sentimientos del otro, ponerse en la piel del otro para entender y comprender sus emociones o reacciones, a través de su tono de voz, movimientos o gestos. De hecho la empatía es lo que impide que las personas se hagan daño entre sí.

Las neuronas para la empatía que tienen la capacidad de reconocer las emociones en otras personas se encuentran en la amígdala, es decir, en el cerebro emocional y no en el cerebro racional.

La empatía es uno de los puntos claves para la asertividad. Con ella podemos conocer y comprender más a los demás, la manera de actuar o reaccionar de otros y en general al mundo. Para lograr la empatía debemos en primer lugar suspender todo juicio sobre la otra persona y lo que dice, en segundo lugar evitar la adivinación del pensamiento y por último suspender nuestros pensamientos negativos.

HABILIDADES SOCIALES o RELACIONES: Es la capacidad para relacionarnos con los demás. Es una habilidad para el manejo de las emociones de la que todos disponemos y que nos concede el poder de hacer sentir a alguien mejor o peor dependiendo de la forma en que nos comunicamos con esa persona. No es tan importante lo que decimos sino cómo lo decimos.

El poder está dentro de ti

Es necesario trabajar sobre las emociones y la mente para alcanzar el bienestar 

De acuerdo con la ISAEI (International Society of Applied Emotional Intelligence), la inteligencia emocional presenta diez características:
  1. El Control Emocional: comprender y controlar nuestros propios sentimientos y administrar nuestro humor.
  2. La Autoestima: tener buenos sentimientos para con nosotros mismos, con independencia de las situaciones exteriores
  3. La Administración del Stress: controlar el estrés y gestionar los cambios
  4. Las Habilidades Sociales: ser capaz de entrar en relación con los otros y mostrarse empático
  5. El Control de la Impulsividad: controlar nuestra propia impulsividad y aceptar diferir las gratificaciones
  6. El Equilibrio: mantener un equilibrio entre el trabajo y la casa, entre las obligaciones y el placer.
  7. Las Habilidades de de Comunicación: comunicar de manera eficaz con los otros.
  8. La Administración de nuestros Fines y de nuestros Objetivos: fijarnos fines realistas en todas las esferas de nuestra vida
  9. La Automatización: motivarnos a nosotros mismos en la consecución de nuestros fines
  10. La Actitud Positiva: mantener una actitud positiva y realista incluso en los momentos difíciles

Inteligencia Emocional